Cuando te lesionas, el médico te da un plazo. A veces se cumple y otras no. Desde el punto de vista físico no hay una respuesta clara de por qué sucede. Te lo explicamos incluyendo a la mente en el proceso de recuperación.
Quédate con esta idea antes de empezar: la diferencia en el tiempo de recuperación está en cuántos días la zona lesionada pudo estar en modo regeneración y cuántos días se detuvo el proceso.
Un ejemplo sencillo
Cuando entrenas un músculo, lo sometes a estrés y se rompen fibras musculares. Cuando descansas, el músculo ejercitado genera nuevas fibras más fuertes. No puede hacer las dos cosas a la vez: o rompe fibras o regenera fibras.
Con una lesión pasa exactamente lo mismo. Pero el interruptor que activa o desactiva la regeneración no es el ejercicio físico, es el estrés emocional.
Cuando la mente está en calma, el cuerpo entra en modo reparación y regenera el tejido. Cuando el estrés aparece — una discusión, una mala noticia, una preocupación — el cuerpo se pone en modo alerta y deja de regenerar.
"El cuerpo solo detiene la regeneración cuando se vuelve a encontrar con el mismo tipo de estrés que originó la lesión."
Lo que explica el gráfico
Imoción te ayuda a evitar los días de retroceso
Explicamos el caso de una rotura muscular con una baja prevista por los médicos de 45 días. Ese tiempo es el habitual según sus estadísticas, porque casi todas las personas tienen periodos de recaída durante el proceso de recuperación.
Las dos líneas del gráfico parten del mismo punto. Una avanza sin interrupciones y llega a curada en 30 días. La otra avanza igual al principio, pero en dos momentos el mismo estrés que originó la lesión vuelve a aparecer. Cada vez, el cuerpo sale del modo regeneración: no solo deja de progresar, sino que incluso pierde parte del terreno ganado. Cuando el estrés pasa, vuelve a arrancar.
El resultado: 45 días para llegar al mismo punto. No porque la lesión sea más grave, sino porque el proceso se interrumpe dos veces. Y lo más importante: muchas de esas interrupciones ocurren sin que seas consciente de ellas. Ya estás en casa descansando, y sin embargo el estrés sigue apareciendo: la discusión con alguien, la presión por volver a tiempo, la incertidumbre.
La clave es encontrar el estrés mental exacto, y es lo que te ayudamos a encontrar. Sin eso, no sirve de nada.
No es que te recuperes más rápido. Es que no tienes recaídas
En IMOCIÓN, cuando decimos que nuestras recuperaciones son entre un 30 y un 80% más cortas, no es que el tejido sane más deprisa por arte de magia. Es que prestamos atención a los procesos mentales que detendrían la recuperación y los disolvemos. Tu médico y tu fisioterapeuta ayudan al avance físico, y nosotros facilitamos que la mente ordene que ese proceso no se detenga.